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Campaña “Niñez que Huye” Para Ayudar a Niños y Niñas Que Escapan de Centroamérica”

Domingo, junio 4th, 2017
 Campaña “Niñez que Huye” Para Ayudar a Niños y Niñas Que Escapan de Centroamérica

En un barrio en la Ciudad de Guatemala donde vive la familia Rodríguez, ser joven es ser un objetivo.

Primero fue Miguel, de 19 años, asesinado a tiros mientras regresaba de trabajar en el turno nocturno en una fábrica de papel.

Luego vino Gustavo, de 18 años, un jugador de fútbol con un futuro prometedor, asesinado por la misma pandilla.

Finalmente, Luis, de 13 años, fue empujado desde un autobús en movimiento en el tráfico por un grupo de pandilleros. Cuando las amenazas alcanzaron a su hijo menor, Andrés, su familia vio que su única opción era huir, llevando únicamente la ropa que traían puesta.

Mientras que las mortales pandillas continúan aterrorizando comunidades en el Norte de Centroamérica, las oportunidades de crecer seguros están desapareciendo rápidamente. En muchas partes de El Salvador, Guatemala y Honduras, tienes suerte si logras salir con vida.

María, de 14 años, lo sabe muy bien. Apasionada por el arte y el anime, otros niños en su escuela en El Salvador la acosaban – pero luego este tormento se convirtió en algo peor. Estando solo en sexto grado de primaria, los miembros de una pandilla comenzaron a intimidarla.

“Cualquier excusa para ellos era lo suficientemente buena para atormentar a una niña en la escuela”, dice María. “Ese lugar no era seguro”.

Conocidos como pandilleros, los miembros de estos grupos fuerzan a niñas y niños a entrar en sus filas; las niñas para ser explotadas sexualmente y los niños para cometer acciones ilícitas.

Los padres de María la sacaron de la escuela. Ellos sabían lo que las pandillas son capaces de hacer. En 2008, cuando comenzaba la violencia pandilleril, la hermana de María desapareció en el territorio de una pandilla local y nunca la volvieron a ver. Eventualmente María no tuvo otra opción que huir.

“Mi abuela quería que me fuera. Ella me dijo: Si no te unes, la pandilla te va a matar” .

Este fue el mismo destino de Kevin, de 17 años, quien salió solo de Honduras luego de que un pandillero le dijera que tenía que unírseles.

“Mi abuela quería que me fuera”, cuenta Kevin. “Ella me dijo: Si no te unes, la pandilla te va a matar. Si te unes, la pandilla rival te va a matar o los policías. Pero si te vas, nadie te va a matar’”.

El número de niñas y niños no acompañados y separados, como Kevin y María, forzados a huir por sus vidas de la agobiante violencia del Norte de Centroamérica se ha duplicado cada año desde el 2011. Ésta se ha convertido en una crisis silenciosa que no puede seguir siendo ignorada.

Para responder a sus necesidades, ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, está lanzando hoy la campaña “Niñez que Huye”, llamando a donantes y al público para unirse en recaudar US$18 millones para asegurar que todos aquellos que huyen del caos que envuelve la región, tengan un lugar que les proteja.

“Con un número creciente de niños huyendo de la extorsión, el reclutamiento forzado, la explotación y la violencia sexual en la región, más fondos son necesarios para proveer a ellos y a sus familias un lugar seguro”, dijo Renata Dubini, Directora del ACNUR para Las Américas.

ACNUR estima que 182.400 refugiados han huido del Norte de Centroamérica en 2016, un incremento diez veces mayor en cinco años. Únicamente en México, más de 16.000 niñas y niños no acompañados fueron detenidos por las autoridades migratorias en 2016. Muchos de ellos necesitaban protección internacional. El ritmo al que hombres, mujeres y niños buscan seguridad en otros lugares se está acelerando.

Este flujo masivo de refugiados centroamericanos en los últimos años ha significado un gran reto para las autoridades en los países de asilo, especialmente en México. Las solicitudes de asilo en este país han aumentado en más de 1000% desde 2011 y se han incrementado en un 152 por ciento el año pasado, Las solicitudes también han aumentado en Belice, Nicaragua, Costa Rica y Panamá.

“Es fácil hablar de la crisis de refugiados de Siria, pero nos cuesta reconocer lo que está pasando aquí”, dijo el actor y director mexicano Diego Luna durante el evento de lanzamiento de la campaña. “Hoy México… ya no es solamente un lugar de tránsito, se ha convertido en el lugar adonde muchas personas quieren llegar”.

ACNUR ha incrementado sus esfuerzos para recibir a estos refugiados, brindarles asistencia económica, albergues en funcionamiento, e instalando servicios de asistencia legal y psicológica.

Frente a esta creciente crisis, ACNUR requiere ayuda para brindar asistencia a miles de niños y familias desesperadas para que tengan un refugio seguro. Usted puede donar aquí: www.unhcr.org/ninos

Última Actualización: Junio 03 de 2017
Fuente: ACNUR la Agencia de la ONU para los Refugiados

Mujer Que Busca Asilo fue Retirada Esposada de un Hospital de Texas

Sábado, marzo 11th, 2017
Mujer Que Busca Asilo fue Retirada Esposada de un Hospital de Texas

Mientras el presidente Trump promete deportar los “bad hombres”, analizamos el impactante caso de una mujer proveniente de El Salvador que busca asilo y está detenida mientras lucha contra un tumor cerebral. Sara Beltrán Hernández fue esposada de pies y manos, retirada del hospital y trasladada de nuevo al Centro de Detención Prairieland cerca de Dallas. Hoy tiene una audiencia de solicitud de finanza y podría ser liberada para que viva con su familia.

Hablamos con Fatma Marouf, Bryn Esplin y Justin Mazzola. Marouf es directora de la Clínica de Derechos de los Inmigrantes de la Universidad A&M de Texas. Esplin es experta en bioética y profesora asistente en el Departamento de Humanidades en Medicina de la Facultad de Medicina de la Universidad A&M de Texas. Mazzola es director interino de investigación de Amnesty International EE.UU., que tiene una campaña para conseguir la liberación de Sara Beltrán Hernández.

La buena noticia fue que Horas después de la emisión de esta entrevista Sara Beltrán Hernández fue liberada del centro de detención para poder reunirse con su familia y recibir tratamiento médico para su tumor cerebral.

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TRANSCRIPCIÓN DEL VIDEO

Esta transcripción es un borrador que puede estar sujeto a cambios.
AMY GOODMAN: Mientras el presidente Trump continúa con su ofensiva contra los inmigrantes, pasamos a hablar del caso impactante de una solicitante de asilo de El Salvador que se encuentra detenida al tiempo que lucha contra un tumor cerebral. Sara Beltrán Hernández llegó a EE.UU. por primera vez cruzando la frontera entre Estados Unidos y México en noviembre de 2015. Inmediatamente realizó una declaración jurada ante los agentes de la Patrulla Fronteriza alegando que estaba tratando de escapar de las amenazas de muerte que había recibido de parte de miembros de una pandilla criminal en su ciudad natal porque su pareja es un oficial de policía. Desde entonces, ha estado encerrada en varias cárceles y centros de detención, mientras se resuelve su solicitud de asilo. El 10 de febrero, Sara Beltrán se derrumbó mientras se encontraba en el Centro de Detención Prairieland, cerca de Dallas, Texas. Beltrán, 27 años de edad y madre de dos hijos, fue llevada al Hospital [Huguley] de Texas. Estaba sangrando de la nariz y, según se informó, sufría convulsiones y pérdida de memoria. Los médicos le diagnosticaron un tumor cerebral de más de un centímetro y medio de diámetro, y le dijeron que necesitaba cirugía. Pasaron ocho días antes de que se le diera permiso para que llamara a sus familiares y les dijera dónde estaba y cuál era su estado de salud. Su abogado pidió que fuera trasladada a un hospital de la Ciudad de Nueva York, cerca de donde vive su familia, pero la petición fue rechazada. Según los informes, la semana pasada, el personal del Hospital Huguley le dijo a Beltrán que iba a ser transferida a otro hospital para ser sometida a una operación. Sin embargo, ella fue sacada del hospital esposada de pies y manos y llevada de vuelta a la cárcel. Esta semana, los médicos le comunicaron a Sara Beltrán que tiene un gran tumor macroadenoma hipofisario, que no pone en riesgo su vida, pero “podría seguir creciendo”, y necesita una estrecha vigilancia y resonancias magnéticas regulares. Beltrán todavía padece un severo dolor de cabeza, entumecimiento en la cara, y tiene dificultad para caminar. En el día de hoy tiene una audiencia ante un juez de inmigración para decidir si se le otorga la libertad bajo fianza. Para más, vamos hasta Dallas, Texas, para hablar con la abogada de Sara Beltrán, Fatma Marouf. Marouf es también la directora del Consultorio de Derechos de los Inmigrantes de la Universidad A&M de Texas, donde ella ejerce de profesora de derecho. También se nos unirá desde Dallas Bryn Esplin, profesora asistente en el Departamento de Humanidades Médicas de la Facultad de Medicina de la Universidad A&M de Texas, donde enseña bioética. El lunes, Esplin acompañó a Sara a su cita médica y ha hablado con ella durante su detención acerca de la atención que recibió. Aquí en Nueva York, nos acompaña Justin Mazzola, subdirector de investigación de Amnistía Internacional EE.UU., quien ha lanzado una campaña en demanda de que el Servicio de Inmigración libere a Sara inmediatamente. Bienvenidos sean todos ustedes. Vamos a comenzar con Fatma Marouf. Usted es su abogada. ¿Puede decirnos cómo es posible que esta mujer que sufre de un tumor cerebral sea sacada del hospital esposada y devuelta al centro de detención?

FATMA MAROUF: Esto nos impactó mucho a todos nosotros. Sucedió un día después de que hubiera intentado visitarla en el hospital y me fuera denegada la entrada en su habitación, que era vigilada por dos guardias del centro de detención en todo momento.

AMY GOODMAN: Había dos guardias.

FATMA MAROUF: Sí.

AMY GOODMAN: ¿Había cometido algún horrible crimen?

FATMA MAROUF: No tiene antecedentes penales de ningún tipo. Lo único que hizo fue huir para salvar su vida. Por lo tanto, las autoridades del centro de detención, cuando la llevaron al hospital, dejaron a dos guardias, que nunca se apartaron de su lado. Y, como usted ha mencionado, ella pasó varios días allí, casi una semana, y se le negó el contacto a sus abogados, así como con su familia. Así que ella se encontraba sola, aterrada, sin hablar inglés, y justo después de haber sido informada de que tiene un tumor cerebral.

AMY GOODMAN: ¿Cómo la encontró?

FATMA MAROUF: Bueno, después de ir al hospital para tratar de entender lo que estaba ocurriendo y, posteriormente, haber hablado con la gente del Departamento de Seguridad Nacional, así como con personal del hospital, nos dijeron que iba a ser trasladada a un hospital de Dallas. Y entonces, de repente, al día siguiente, fue llevada de nuevo al centro de detención. Por lo tanto, no sabemos exactamente lo que sucedió. Hay dos informes de alta diferentes en sus registros médicos, y parece que los médicos decidieron de repente que su condición era estable y la transfirieron de nuevo su custodia a Inmigración. Pero habían programado una cita para ella el lunes siguiente. Y estábamos muy preocupados por la interrupción de su tratamiento médico, y su consiguiente retorno y devuelta al centro de detención? donde el cuidado médico es extremadamente limitado. En el centro de detención, ha sido visitada sólo una vez al día por una enfermera. Está recibiendo Tylenol para un tumor cerebral. Y en ese momento, nosotros no sabíamos con qué urgencia necesitaba la cirugía.

AMY GOODMAN: Así que ella estuvo en el hospital durante ocho días. ¿Nadie sabía donde estaba cuando recibió la información de que tenía un tumor cerebral?

FATMA MAROUF: Correcto. Por lo tanto, creo que la primera vez que llegó allí, se las arregló de algún modo para llamar a su madre por teléfono y decirle dónde estaba. Pero entonces lo que ocurrió fue que Inmigración la puso en lo que llamaron una lista de no contacto, algo de lo que nunca había oído hablar antes. Básicamente significa que mantienen la ubicación de la paciente en secreto, así que ni siquiera fue registrada en el hospital. Por lo tanto, cuando su familia intentó llamar al hospital para preguntar por ella, lo único que les dijeron fue: “Aquí no hay nadie con ese nombre”. Por lo tanto, al encontrarme yo en el área, se me pidió ir a ver si ella estaba allí, y allí la encontré. Pero los guardias me negaron el acceso a la habitación, llegando incluso a gritarme que en teoría nadie debía saber que ella se encontraba allí.

AMY GOODMAN: Bryn Esplin, ¿puede hablarnos de sus preocupaciones, como un especialista en bioética, acerca de lo que ha ocurrido con Sara Beltrán, una mujer que huye de la violencia, para salvar su vida, de El Salvador a Estados Unidos?

BRYN ESPLIN: Claro. Desde el punto de vista de la bioética y la ética médica existen numerosas preocupaciones, algunas de las cuales ya hemos citado. Cuando se me informó del caso lo que me generó más preocupación fue que ella estaba en una lista de no contacto. Y pensé que podría convencer a alguien de los otros servicios hospitalarios, como capellanía o trabajo social, para involucrarme y ofrecerle un poco de apoyo, porque, como usted ha dicho, se le había comunicado que tenía un tumor cerebral. Y la naturaleza de una condición neurológica como esa, obviamente, influye en la capacidad de comprender, en la memoria. Ella tenía síntomas que se correspondían con esta afección. Que no fuera capaz de hablar con los servicios sociales, ni participar en la toma de decisiones, ni hablar de su condición médica, era extremadamente problemático. Por lo tanto, yo pensaba que eso funcionaría. La capellanía parecía muy receptiva a intervenir y proporcionar el cuidado espiritual. Por lo tanto, en ese momento, en cierto modo me recusé y pensé que todo iba a ir bien. Y entonces, como hemos mencionado, fue dada de alta de forma repentina y devuelta al centro de detención, y se le notificó que tendría una cita de seguimiento con un neurocirujano el lunes siguiente. Así que, en ese momento, sentí la obligación moral de ir y ver a Sara en persona en el centro de detención para tener una idea de cómo se encontraba, desde un punto de vista humano, pero también para saber qué era lo que ella había entendido acerca de la naturaleza y el alcance de su estado, y qué oportunidades había tenido de realizar preguntas significativas, y qué era lo que yo podía hacer para apoyarla. Debido a que su inglés es limitado, fue muy difícil para ella comprender todos los matices de una lesión neurológica como un tumor hipofisario. Y así que le pregunté si se sentiría cómoda si yo le acompañara a su cita el lunes y ella aceptó con entusiasmo. Me firmó una declaración escrita en este sentido, así como un documento para que yo pudiera acceder a su historial médico. Así que me presenté temprano para su cita y me reuní con personal clínico, y les expliqué quién era yo, en calidad de defensora del paciente, y esperé a que ella llegara. Y puedo confirmar de forma inequívoca que llegó no sólo con las manos esposadas, sino con grilletes en las manos, la cintura y los pies, y de esa forma fue traída a la clínica, y toda la gente que estaba en la sala de visitas se dieron cuenta de esto, ya que pudieron verla y oírla, y fue escoltada de nuevo a la sala de reconocimiento. Y no fue hasta que un miembro del personal clínico le pidió que se sentara en la mesa de examen para los pacientes, y ella trato de hacerlo estando esposada, que el guardia se decidió a retirarle los grilletes. Así que me senté allí con ella, le agarré la mano, y traté de hacer las funciones de intérprete telefónico, para, en colaboración con los agentes, tratar de ayudarla a rellenar su historial médico pasado y otros formularios. Pero eso no estaba funcionando. La conexión era terrible y la jerga técnica médica era muy difícil de traducir, por lo que el personal del hospital insistió en que viniese un traductor. Así que esperamos entre 45 minutos y una hora hasta que esa persona llegó. Sara continuaba sufriendo síntomas graves, estaba acostada, se sujetaba la cabeza, y tuvo que ser despertada cuando la enfermera volvió a entrar en la habitación. Fue entonces cuando logré hablar con el médico. Y lo que me pareció más preocupante fue que todas estas personas, no sólo el personal clínico y el médico, tuvieron acceso a información médica muy personal. Y en esa situación es difícil hablar de forma honesta sobre el historial médico de alguien, especialmente respecto a cosas como el VIH, u otro tipo de información médica altamente protegida, como los antecedentes psiquiátricos. Así que de repente todos estos extraños estaban en su habitación escuchando su historial médico, su pronóstico y diagnóstico actual. Y creo que eso, desde un punto de vista ético, realmente obstaculiza la capacidad de dar información precisa y generar confianza y consiguientemente, poder hacer preguntas relevantes. poder hacer preguntas relevantes. Todo eso fue preocupante.

AMY GOODMAN: Quiero invitar a participar en esta conversación a Justin Mazzola, subdirector de investigación de Amnistía Internacional EE.UU., quien ha lanzado una campaña con el objetivo de lograr la liberación de Sara Beltrán. Recientemente hemos visto… no exactamente el discurso del Estado de la Unión, pero si el discurso del presidente de Trump ante la sesión conjunta del Congreso, y él continúa repitiendo eso de que va tras los “bad hombres”, tras los criminales que amenazan nuestra seguridad nacional. ¿Puede hablar de cómo encaja Sara Beltrán en esto, de quién es ella, esta mujer de El Salvador?

JUSTIN MAZZOLA: Bien. Bueno, creo que en primer lugar hay que recordar que fue detenida bajo el gobierno de Obama, durante su respuesta a la llegada masiva de familias, incluso de niños no acompañados, que llegaron a través del Triángulo Norte de Centroamérica, huyendo de la inestabilidad y la violencia que reina en esos países, incluyendo El Salvador, de donde es Sara. Y en ese entonces, la política del gobierno era la “detención como disuasión”. Y querían enviar el mensaje de que si usted viene, esto es lo que va a enfrentar. Y el secretario [de Seguridad Nacional], Jeh Johnson, fue muy claro al respecto, y fue criticada por ello, pero esa política continuó. Así que tenemos a estos solicitantes de asilo, personas que huyen de la violencia de las pandillas, como en el caso de Sara, y de la violencia doméstica también, y que llegan aquí, y cuando cruzan la frontera y dicen que tienen miedo de volver a su país de origen, son inmediatamente detenidos a la espera de que se tome una decisión sobre su caso.

AMY GOODMAN: Nos quedan 15 segundos. Explique que está pidiendo en este momento.

JUSTIN MAZZOLA: Lo que hemos estado pidiendo desde hace tiempo es que Inmigración debe utilizar su discreción en lo que respecta al proceso de concesión de libertad condicional para liberarla, para que pueda recibir la atención médica adecuada y estar con su familia, que ya vive aquí.

AMY GOODMAN: En Nueva York.

JUSTIN MAZZOLA: En Nueva York, hasta que su solicitud de asilo se resuelva.

AMY GOODMAN: Y, Fatma Marouf, ¿Qué espera que ocurra en la audiencia sobre su fianza que tendrá lugar hoy?

FATMA MAROUF: Esta es una audiencia de fianza ante el Tribunal de Inmigración de Dallas, y esperamos que el juez le conceda la libertas bajo fianza.

AMY GOODMAN: ¿Y sabe cuánto tendrá que pagar, y si tiene la posibilidad de hacerlo?

FATMA MAROUF: No lo sabremos hasta que el juez emita la orden. Su familia, evidentemente, ha estado trabajando duro para reunir todo el dinero posible con el fin de depositar una fianza. Y cuando sepamos la cantidad, será entregada de inmediato, si tienen esa cantidad.

AMY GOODMAN: Bueno, sin duda seguiremos cubrir esta noticia. Pueden ir a nuestro sitio Web en democracynow.org, donde actualizaremos la información respecto a la audiencia de hoy. Fatma Marouf, abogada de Sara Beltrán Hernández; Bryn Esplin, experta en bioética; y Justin Mazzola, de Amnistía Internacional, Muchas gracias.

 

Última Actualización: Marzo 11 de 2017
Fuente: www.democracynow.org

Fecha Límite para Reinscribirse al TPS de El Salvador

Lunes, marzo 2nd, 2015

El próximo lunes, 9 de marzo de 2015 es la fecha límite para que los beneficiarios del Estatus de Protección Temporal (TPS) de el Salvador se reinscriban a la extensión de 18 meses del TPS que se extenderá del 10 de marzo de 2015 al 9 de septiembre de 2016.

La ley especifica que el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos retire el beneficio de TPS a aquellas personas que no se reinscriban sin una buena causa. Por lo tanto, si no se vuelve a reinscribirse antes de la fecha límite, podría perder el TPS y por ende la autorización de empleo.

Los beneficiarios elegibles al TPS de El Salvador que se reinscriban durante el período de reinscripción y soliciten autorización de empleo, recibirán un nuevo Documento de Autorización de Empleo (EAD) con fecha de vencimiento del 9 de septiembre de 2016.

El USCIS reconoce que podría ser posible que algunos de los reinscritos cuyos EAD expiran en marzo no reciban sus nuevos EAD sino hasta después de haber expirado los actuales. Por lo tanto, el USCIS está ampliando automáticamente la validez de los EAD actuales relacionados al TPS de El Salvador con fecha de vencimiento del 9 de marzo de 2015 por un período adicional de seis meses. Estos EAD ahora son válidos hasta el 9 de septiembre 2015

Para reinscribirse debe presentar:

Puede pedir que USCIS le exima del pago de las tarifas de presentación del Formulario I-765 o de la toma de datos biométricos, a base de su inhabilidad de pago. Para hacerlo, debe presentar el Formulario I-912 , Solicitud de Exención de Tarifas, o presentar una petición por escrito. También debe presentar documentación de apoyo con su petición. USCIS rechazará las solicitudes al TPS de cualquier persona que no presente el pago de las tarifas requeridas o la documentación necesaria para la solicitud de exención de tarifas.

Última Actualización: Marzo 02 de 2015

Fuente: Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos (USCIS).