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Opinión sobre los Servicios en Línea de Australia

Jueves, febrero 27th, 2014

Programa:

Usted puede dar su opinión acerca de los servicios en línea en Australia

Si quiere comentar acerca de los servicios en linea disponible para el sistema de visado conteste el cuestionario.

Para encontrar el cuestionario active los enlaces.

Última Actualización: Enero 21 de 2014

Fuente:

http://www.immi.gov.au/News/Pages/new-online-service.aspx

http://survey.peoplepulse.com.au/display.php…

Inmigración y Delincuencia ¿Tienen Relación?

Viernes, octubre 26th, 2012


Fuente: Gato Cenizoso

Última Actualización: Octubre de 2012

Falsas Migraciones

Martes, enero 10th, 2012

Por: José Carlos García Fajardo

La salida de españoles se dispara casi un 40 por ciento este año por la crisis. 50.000 españoles han emigrado este año. Uno de cada tres recala en la UE”.

Son titulares en nuestros medios de comunicación.  Algunos inconscientes hablan de “sangría”, cuando recibir mano de obra formada era el sueño del Reino Unido, Francia y Alemania cuando se firmó el tratado de Schengen, que apostaba por la movilidad intraeuropea. ¿Hubieran preferido que se incrementaran las cifras del paro, pero que permanecieran en su pequeña patria? Porque la movilidad de profesionales no ha cesado desde hace décadas.

Algunos medios inducen a confusión porque los españoles no “emigran” de Barcelona a Madrid, o de cualquier ciudad o comunidad a otra.  Los términos sobre migraciones han quedado obsoletos por la revolución de las comunicaciones, tanto en la utilización de medios de transporte como en el de las relaciones interpersonales a través de Internet.  Alumbran otra civilización mutuamente enriquecida.

A las migraciones de pueblos sucedieron migraciones de grupos en busca de mejores condiciones de vida o de trabajo atraídos por la fascinación de los “modos” de vida que les llegaban en canciones, películas y teleseries infumables. En tiempos no lejanos, europeos de distintos países emigraron a América.  Por eso, cuando llegaron a España el turismo y la burbuja económica, les fue fácil repetir el camino que nosotros habíamos utilizado durante 500 años.  Se daba un cierto desarraigo porque “emigraban” en busca de fortuna y sólo regresaban de visita los “indianos” a quienes les había ido bien.

Cuando tocó el turno a sudamericanos y africanos ya no vivieron tan desarraigados porque mantuvieron el contacto telefónico o por Internet. Y pensar que algunos “nacionalistas” europeos se sirvieron de esa mano de obra y luego los acusaron de “robarles” puestos de trabajo.  Qué hipocresía y cortedad de miras. Ignorancia.

Lo mismo sucede entre los ciudadanos de la Unión Europea (UE). Nuestros pasaportes son iguales y no los precisamos para ir de un país a otro.  Basta con nuestros documentos de identidad.

Un ciudadano nacido en Venecia o en Sevilla puede trabajar en cualquier lugar de los 27 países, con la misma naturalidad que en Roma o Paris.

Así está establecido en los Tratados y hemos conformado nuestros sistemas educativos para una homologación perfecta entre los demás estados.  Al fin y al cabo, una vaca holandesa tiene la misma anatomía que una portuguesa o una griega.

Es necesario dominar una segunda “lengua franca”, en general el inglés, aparte de la propia y de la del país adonde pretendamos ir a desarrollar nuestra actividad profesional.  Hoy ya es obligatorio ese estudio desde la escuela infantil pública y privada.

Hace décadas que lo hacemos estudiantes en universidades de otros países.  Muchos encontraron trabajo en otros países pero permanecen en contacto con sus familias.

Ningún ciudadano del espacio de la UE es extranjero en cualquiera de los demás países.  Así está reflejado en la composición de instituciones de la UE:  En el Parlamento Europeo los diputados no se sientan por “nacionalidades” sino por afinidades políticas.

Es imperiosa la necesidad de construir los “Estados Unidos de Europa”, para que esa unidad política sea coherente con el euro, la fiscalidad, la libre circulación de ciudadanos y de productos, la seguridad y el desarrollo.

Pero esas libertades exigen la adaptación a los lugares en los que trabajemos.  No se pueden convertir en guetos los barrios en los que viven.  Como tampoco costumbres contrarias a nuestro ordenamiento legal que produjo ese bienestar que los inmigrantes desean disfrutar.

Porque eso de la nacionalidad como determinante de la patria, es un concepto obsoleto.  Ya Cicerón declaraba que mi patria está allí en donde puedo vivir con dignidad.

Existen atavismos que están siendo superados por la revolución de las comunicaciones.  Pero algunos pretenden explotar ideologías fundamentalistas, religiones, orgullos de nación como si pudieran ser determinantes de nuestra personalidad.  Son admirables tradiciones, costumbres, hábitos, arte, folklore, gastronomías muy respetables pero que no se pueden alzar con afirmaciones excluyentes.

Por eso, que 50.000 españoles “hayan hecho las maletas con rumbo al extranjero” no es correcto, al menos para los que han marchado a países miembros de la UE y que deben considerarse como los cambios de trabajo dentro de las antiguas y artificiales fronteras.

Las causas de esos traslados no pueden determinarse sólo por la actual crisis, sino también por opciones personales de vivir en otros lugares que están a unas horas de avión o a un golpe de teléfono o de tecla en un ordenador.

No podemos conducir vehículos de gran cilindrada con la mirada puesta en el retrovisor.  Mucho menos, con los medios de comunicación social que superan las distancias y han acercado a los pueblos.

Fuente: Centro de Colaboraciones Solidarias
Última Actualización:
Enero2012

 

Inmigrante o Expatriado Ante el Estado de Derecho

Martes, junio 23rd, 2009

frontera

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Por: Abdeslam Baraka
Ex Ministro y ex embajador de Marruecos en España

Acosados en tierras ajenas, vilipendiados a veces por mentes ignorantes de su propia realidad, acusados de todos los males por políticos poco escrupulosos con una supuesta ética de la tradición democrática, los inmigrantes representan el soporte indispensable del sistema socio-económico occidental.

Son gente culta que no alcanza a ser profeta en su tierra; son personas “nacidas demócratas” que no soportan vivir en sistemas regidos por otros principios o que carecen de ellos; son seres humanos que buscan mejorar su vida y la de sus seres queridos; son los desplazados de nuestro siglo, los nuevos desterrados y las víctimas del desorden mundial. Son una u otra cosa o todas a la vez. Lo cierto es que constituyen el fenómeno del siglo más temido y paradójicamente deseado en ciertos casos.

Suman más del 9% de la población en Europa, cerca del 15% en América del Norte y el 16% en Oceanía.
Aportan a Occidente su sabiduría, su fuerza de trabajo, su juventud, su diversidad, su consumo y su contribución fiscal. Su contribución a las economías de los países receptores ampliamente estudiada y comprobada. En gran parte son captados por Estados o empresas en busca de mano de obra, de médicos, ingenieros, técnicos informáticos y otros cuadros formados gracias al esfuerzo de sus compatriotas, en sus países de origen. Es la llamada caza de cerebros, y de personas que si no cumplen las previsiones establecidas por sus seductores… son devueltos a sus lugares de origen con el consiguiente descalabro para ellos y para su comunidad de origen.

Se olvida con demasiada facilidad que la persona que arriesga su vida más allá de sus fronteras en busca de una situación laboral mejor no sólo se expone a sí misma sino a la comunidad que contribuyó a su formación y que ha puesto en él sus esperanzas. De ahí tantas personas de la emigración que, antes de regresar con un fracaso a sus lugares de origen, se dejan la vida de una u otra forma, como llevados por el viento.

Empezaron por ser carne de cañón en las guerras europeas del siglo XX. Luego pasaron a ser la mano de obra indispensable para la reconstrucción. Hoy son el sostén imprescindible del bienestar occidental. Pero seguirán siendo objeto de controversias, manipulaciones y explotación mientras el sentimiento de debilidad les persiga.

Salieron débiles de sus tierras y llegaron desamparados a su destino. El miedo al fracaso es su principal enemigo y un gran vacío de incomprensión les rodea. De nada les sirve atenerse a los convenios internacionales de “protección de los trabajadores migratorios” ni a la propia declaración universal de Derechos Humanos puesto que emocionalmente no se sienten en condición de reclamar ni de defenderse. Son auténticos desarraigados que soñaron con repetir a la inversa los caminos de los pueblos que los invadieron, sometieron y explotaron. Cuando haya desaparecido ese sentimiento de debilidad, entonces se habrán integrado aportando sus saberes y su riqueza. O, por lo contrario, habrán conformado ghettos en tierra extraña.

Los mismos europeos han padecido las mismas dificultades en su larga historia como emigrantes antes de caer en la cuenta de que están ante semejantes a quienes deben acoger con arreglo a las leyes de la hospitalidad y de los derechos fundamentales.

En la actualidad, aparece de nuevo la figura del “expatriado” por la que algunos parecen inclinarse para indicar la condición de emigrante occidental. El matiz no es ni casual ni despreciable. Corresponde a un espíritu diferente y se deduce de un sentimiento de libertad y de seguridad. Sea por razones económicas o por el placer de buscar otros cielos, el “expatriado occidental” es consciente del respaldo que supone para él su propia nacionalidad. No tanto por pertenecer a un mundo poderoso sino porque simplemente, su persona cuenta en democracia.

Sin duda, la condición de ciudadano forja en el individuo una personalidad con características peculiares que le confieren dignidad, serenidad y confianza. El sentirse arropado por un Estado de Derecho es lo que a fin de cuentas distingue al expatriado del inmigrante. Y me inclino a creer que el fenómeno migratorio actual se mueve justamente por la incesante búsqueda de ese mismo sentimiento.

Fuente: Centro de Colaboraciones Solidarias

Última Actualización: Junio de 2009

Rompiendo Estereotipos

Miércoles, octubre 15th, 2008

Rompiendo estereotiopos

Por: Ana Muñoz, periodista

Más de cinco millones de personas inmigrantes viven en España. De ellos, tan sólo un millón están en situación irregular. Los otros cuatro millones son ciudadanos de pleno de derecho: trabajan, estudian y realizan actividades de la vida cotidiana. Un estudio realizado por David Reher, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, rompe con este y otros estereotipos sobre inmigración.

“España está siendo invadida, nuestras calles, nuestros barrios”. Esta es la sensación que muchos tienen de lo que está ocurriendo. Las imágenes que recogen los medios de comunicación de la llegada de cientos de personas en pateras o cayucos ayudan a crear esta sensación de alarma. Sin embargo, tan sólo el 1% de los inmigrantes que llegan a España lo hacen en estas embarcaciones. La mayoría lo hace en avión o por carretera.

“Los inmigrantes son unos desarrapados que quitan el trabajo a los españoles”. La realidad es bien distinta. Así, lo explican desde el Colectivo Ioé (científicos sociales que estudian la sociedad española). Los inmigrantes viven de su trabajo y en nada se diferencian del resto de la población. Casi el 60% de los inmigrantes han acabado estudios secundarios y un 20% tiene titulaciones superiores. El profesor Reher explica que incluso entre el grupo con más bajas cualificaciones, como el de los africanos, tiene completada la primaria en al menos el 75% de los casos.

La mayoría de lo inmigrantes realiza trabajos por debajo de su cualificación. Más del 40% de los inmigrantes consigue su primer empleo como trabajadores no manuales en el sector de servicios, como camareros, mensajeros…, y más del 20% comienza en trabajos para los que no se requiere ninguna formación. Después, el 37% se mantiene en trabajos poco cualificados, casi el 30% consiguen tener gente a su cargo y un 11% llega a tener su propia empresa o negocio.

Además, gracias a esta nueva mano de obra joven, España y los países industrializados pueden mantener su sistema de productividad. Naciones Unidas señala que España, por ejemplo, necesitará siete millones de inmigrantes en los próximos siete años para poder mantener su estado de Bienestar.

Y hay que tener en cuenta que el 75% de las personas que emigraron tenían un trabajo en sus países de origen.

“La regularización de inmigrantes y las leyes permisivas de España son un efecto llamada”. El auténtico efecto llamada, explica el Reher, es la existencia de familiares o amigos instalados en el país. Lo que anima a una persona emigrar no son las imágenes de un “mundo ideal” que ve en la televisión o la desesperada que sea su situación, sino el contacto con alguien que ha emigrado y que cuenta que le va bien, que tiene un trabajo, una casa, que ha conseguido que sus hijos estudien… Más del 80% de las personas que participaron en el estudio, tiene previsto traer a su familia y la reagrupación familiar es una prioridad.

Además, la mayoría de los inmigrantes que llegan a España no están de paso. Ocho de cada diez sólo han vivido en su país de origen y en España. Emigran para buscar un futuro mejor y no se plantean regresar.

“Los inmigrantes son unos delincuentes y vienen a robar”. Las personas que emigran vienen a trabajar, a buscar un futuro mejor para ellos y sus familias. Asociamos delincuencia e inmigración de manera errónea.

El sentimiento de miedo y de rechazo al diferente pierde sentido en un mundo mestizo. La sociedad civil comprometida tiene que esforzarse para no caer en estereotipos que dificultan la convivencia. La integración de distintas culturas no es sólo una riqueza, sino el motor de desarrollo y de avance desde hace siglos. Las culturas primitivas que no se “mezclaron”, que intentaron mantenerse “puras”, tuvieron un mismo destino: la desaparición. Sin embargo, los pueblos que supieron acoger e integrar son motivo de ejemplo por su riqueza humana.

Por: Ana Muñoz, periodista

Última actualización: Octubre, 2008.



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